Tal vez las personas profundas son menos ruidosas, más pacientes, menos explosivas. Tal vez es que son tan profundas que las cosas que les pasan explotan dentro de ellas, a miles de kilómetros de su superficie. Y por eso, normalmente siempre se mantienen estables por fuera. Es mejor aprovechar toda esa energía interna para cambiar, para ser mejor, para utilizarla después.
En cambio, quien siempre anda explotando en la superficie por falta de profundidad deja escapar lo que le vendría bien guardar. Y pueda que también sean personas profundas, pero tan llenas de porquerías que no se nota la diferencia. Conviene primero vaciarse de todo ello, porque cuando hacen erupción terminan por embarrar todo a su alrededor.
Seamos más consientes de lo que guardamos dentro de nosotros. Siempre es bueno tomarse un tiempo para meditar. La prisa de la vida solo nos desgasta.
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